Categoría: Información
En el mes de octubre del año pasado se procedió a cambiar los rótulos que indicaban la línea del autobús. Fue una decisión razonable, dado que como en muchas ocasiones, la costumbre solventa la falta de información. En las líneas diametrales, se indicaba el destino, en las radiales se ponía el barrio que se une con el centro, en la de G-2 Villímar se ponía todo, había un caos completo con la Barriada Yagüe.
Como suele pasar, se mejoran unas cosas empeorando otras. Se ha cogido cierta obsesión por rotular en una línea grande en lugar de dos, que queda legible y permite meter bastante información. La Carretera de Arcos ha quedado reducida a Arcos. El antiguo “Polígono G-3″ ha quedado en G-3, desoyendo las clásicas peticiones vecinales de rotularlo con el nombre oficial: Vistalegre. No deja de ser ridículo cambiar “Río Vena- Barrio del Pilar” por “Rio Vena- El Pilar”.
Podemos asumir que el escribir los rótulos en una línea hace que el texto sea más grande, y tal vez más visible. Curiosamente, en la Avenida del Arlanzón, todos los rótulos eran de una sola línea, salvo “Eladio Perlado”. Conociendo la espeluznante homogenización de la flota y que todo va en una línea y en grande, ¿estamos seguros de que ahora se puede distinguir mejor hacia dónde va ese autobús que se acerca?
Algunas incoherencias se han mantenido, como “Villímar-G-2″, cuando debería ser al contrario. Se ha mantenido “Grandmontagne”, quitando alguna letra, cuando ya ni pisa esa calle. Habría sido una oportunidad para introducir “Grandmontagne G-9″ como paso intermedio hacia indicar el destino como corresponde.
Pero donde la cosa riza el rizo es en los rótulos laterales. “P. Españ”, “S. Cristoba”, “Villímar-G”, “Fuentecilla” son algunos ejemplos de fallo. El peor sin duda, es el de “Río Vena-G”, que afecta a tres líneas, y que hace que el indicador sea inútil, ya que no se puede saber el destino exacto si no se mira otro rótulo. Tampoco tiene desperdicio el “Polígono G”, con su negrita, pero sin aclarar si es G-2 o G-3.

Tampoco salen mejor parados los paneles que indican cuánto queda para que llegue el autobús a la parada. Debería estar claro qué debe aparecer bajo el título Próxima llegada con destino a. Es muy sencillo: con destino a. Sólo debería ponerse el destino, nada más.
A pesar de lo claro que es el con destino a, nos encontramos con que a veces se pone el punto de origen y el destino (”Yagüe-G3″). Si va a llegar un autobús con destino a “Yagüe- G3″, ¿debemos interpretar que va a ambos puntos? ¿Y un “Ventilla.- Castañares”, qué es? Es tan simple como que sólo debe ponerse el destino, y llegado el caso, un punto intermedio. Todo lo demás implica el riesgo de despistar al usuario.
La electrónica apenas se aprovecha para completar la información al viajero. Dado que es muy frecuente que cuando un autobús llega al centro se le pregunte al conductor si va a la Residencia, no estaría de más que las líneas que van por la avenida del Cid indiquen de forma intermitente el destino y el hecho de que pasan por la Residencia. Y si esta mención se elimina un vez superado el Hospital, aún mejor. Pero será difícil. Siguen enemistados con la electrónica.
Pegaso 6038.