Opiniones Agosto, 2009

Agosto
17th 2009
La parada de oro

Categoría: Paradas / Política de Movilidad / Vehículo privado

La expresión jaula de oro hace referencia a una situación en que se mantiene retenida a una persona en un ambiente por lo menos agradable, cuando no lujoso, con el fin de que no trate de huir; incluso puede ser que la persona esté sometida a esa retención sin saberlo.

Así parece la nueva parada de Gran Teatro. Una acera desmesurada, y dos marquesinas, por supuesto, sin plano, que cuenta cada una con un panel del tiempo de llegada. Los autobuses paran con un espacio aceptable, aunque escaso si se juntan dos articulados y un estándar.

De la parada de Gran Teatro se lleva hablando desde abril, cuando empezaron el conjunto de obras en el último tramo del río Vena. Desde entonces, los dirigentes municipales no han ocultado su satisfacción por la posibilidad de que esta parada sea definitiva. Eso sí, aclarando que si los usuarios prefieren la parada de Avenida del Arlanzón, ésta se recuperará.

Dicho de otro modo, la intención del Ayuntamiento es que Gran Teatro sea cabecera de líneas, salvo que haya una oposición expresa y relevante. Y para que esa oposición sea menor, se ha transformado la calle Gran Teatro en una parada de oro, recordándonos que la acera es mucho más ancha y que los autobuses tendrán mayor frecuencia.

La acera es mucho más ancha, sí. La cuestión es la dudosa distribución del espacio en la Avenida del Arlanzón. Las marquesinas modernas desaprovechan espacio; lo podemos ver comparándolas con la antigua marquesina. Incluso, y ya que está todo el Centro abierto en canal, se podría ensanchar un poco esa acera, haciendo una especie de balcón sobre la ribera.

En cuanto a la mejora de frecuencias, damos por hecho que no se va a producir en las líneas 8 y 10. Sus intervalos son redondos (treinta o sesenta minutos) y sería totalmente engorroso e inútil modificar la frecuencia en dos o tres minutos. La línea 1 podría ver una mejora, sí, pero como mucho sería de uno o dos minutos; ello suponiendo que no opten por mantener la frecuencia suprimiendo un vehículo. Así pues, nos gustaría que el señor Alcalde en funciones fuese más serio y no confundiera a la ciudadanía.

Gran Teatro es una cabecera demasiado alejada del Centro de la ciudad. De hecho, si los autobuses realmente perdieran el tiempo por ir a la Avenida del Arlanzón, un número significativo de usuarios se bajarían en Vitoria, 29, y no llegarían a la última parada. Lo que ocurre en Gran Teatro, sencillamente, es que los autobuses pasan más tiempo esperando a que sea la hora para iniciar el viaje.

No nos parece adecuado Gran Teatro como cabecera porque implica alejar aún más los autobuses del Casco Histórico. Es una cuestión simbólica: con el automóvil se puede llegar hasta la Plaza Mayor, mientras que yendo en autobús al centro hay que quedarse en la Plaza de España o en Gran Teatro. Dicho de otro modo, se está acentuando una ventaja que tienen los usuarios del coche sobre los del transporte público, disfrazándolo como algo ventajoso para éstos.

Desde el punto de vista práctico, no vemos ventaja alguna a Gran Teatro, más allá de su desmesurada acera. Aparte de aumentar la distancia desde el Casco Histórico, aislando aun más a sus vecinos, supone, para los residentes en Gamonal y demás barrios, un alejamiento del corazón comercial del Centro; y por supuesto, hacer que los trasbordos desde el Oeste hacia las líneas 1, 8 y 10 sean más incómodos, al aumentar la distancia que se debe cubrir a pie.

Así pues, desde el punto de vista práctico, nos parecería una pérdida manifiesta de comodidad para el usuario utilizar como permanente cabecera la parada de Gran Teatro. Desde el punto de vista simbólico, supone una discriminación clara del transporte público respecto al automóvil. Confiamos en que cuando acaben las obras se recupere la cabecera de Avenida del Arlanzón, sin que sea necesario el pronunciamiento de los usuarios. Gran Teatro será una parada de oro, pero totalmente inapropiada para el Servicio.


Ver Una verdadera incomodidad. en un mapa más grande

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Agosto
9th 2009
Peligro: Aparcamiento

Categoría: Política de Movilidad / Vehículo privado

En el pasado mandato municipal se proyectaron tres estacionamientos subterráneos: Virgen del Manzano, San Agustín y Eladio Perlado. Por circunstancias varias, y de sobra conocidas, sólo el primero se construyó. Las huertas del Hospital de la Concepción pasaron a ser alternativa a San Agustín.

En este segundo mandato del Alcalde Aparicio, los aparcamientos son una cuestión que va a un ritmo más pausado. De hecho, no es fácil saber cuántos hay en proyecto, cuáles son y en cómo están evolucionando. Se habla entre otros, de San Esteban (parece ser que desechado por un informe negativo de Patrimonio), las Huertas del Hospital de la Concepción, Lavaderos (ninguna empresa se ha presentado al concurso, aunque se seguirá intentando) y en el Polígono G-9.

No vamos a entrar en cuestiones de viabilidad técnica o económica, sino que vamos a hablar de su afectación a la movilidad. Los aparcamientos son un buen ejemplo de infraestructuras de gran coste motivadas por el automóvil.

Pocas ventajas tienen los aparcamientos; quizá solo la de eliminar coches aparcados en la vía pública o de manera irregular. Cierto es que son beneficiosos los aparcamientos de disuasión, situados en las afueras de la ciudad y bien comunicados con el centro mediante transporte público; su gran objetivo es reducir el tránsito de vehículos en el interior de la ciudad. Sin embargo, Burgos tiene un área metropolitana demasiado débil como para plantearse este tipo de infraestructuras.

Es habitual que los comerciantes pidan plazas en rotación, pero ello perjudica la movilidad sostenible. Favorecen el uso del vehículo privado, al reducir considerablemente los tiempos de aparcamiento; además, aumentan los problemas de tráfico en los accesos, tal y como se puede comprobar en la Plaza de Mío Cid o incluso en el primer tramo de la Calle Vitoria.

En estas circunstancias somos cautos con el estacionamiento que se plantea en los sótanos del Mercado Norte. Hay que recordar que está al lado el aparcamiento de Plaza de España, y que no muy lejos está el de Virgen del Manzano, el cual la mayor parte del tiempo tiene una importante cantidad de plazas de rotación desocupadas. Además, podría aumentar los problemas de tráfico de tan compleja zona. Lo ideal sería que se destinara preferentemente a los proveedores del mercado. Podría ser interesante si se suprimieran todas las plazas de aparcamiento de la plaza Hortelanos y lugares adyacentes y si se pudieran evitar, por ejemplo, los estacionamientos antirreglamentarios en la parada de la Plaza de España.

Algo parecido ocurre con el aparcamiento de más de mil plazas que se planea en un extremo del Bulevar. Hemos de recordar que para Herzog y De Meuron, el Bulevar carecerá de una banda de aparcamiento, tal y como es habitual en la práctica totalidad de calles de la ciudad. Habrá carriles de circulación, para el transporte público, para bicicletas y el vial peatonal. Los estacionamientos se organizarán en bolsas situadas en distintos puntos del Bulevar. Se plantea la opción de un gran aparcamiento en los terrenos adyacentes a la antigua Estación. Somos cautos al respecto, y debemos pedir que se estudie con detenimiento la oferta de plazas, para evitar problemas de movilidad. Del mismo modo, esperamos que no se plantee establecer espacios para estacionamiento en el Parque de la Isla. Precisamente, habría que suprimirlos en la Plaza de Castilla.

Los aparcamientos (subterráneos o en un edificio) para residentes pueden ser oportunos en lugares con problemas de estacionamiento muy graves. Con ellos, se pueden eliminar plazas en superficie, incluidas las indebidas, y reorganizar el reparto de espacio público, destinando más superficie al transporte público, al peatón, al carril bici o a pequeñas zonas verdes. Todas estas opciones son más beneficiosas que las simples plazas de aparcamiento.

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