Categoría: Paradas
El próximo día 30 está prevista la apertura de la Avenida del Arlanzón, una vez recuperada la estructura que oculta el último tramo del río Vena. Inevitablemente, hablar del fin de esa obra es de hablar de paradas de autobús. En un primer momento, la línea 11 trasladó su cabecera a la Plaza de España. Unas semanas más tarde, hacía lo mismo la 16, y la 4 también se trasladaba. Estos cambios generaron un problema en la Plaza de España, que parece ser que tendrá solución en breve.
A la vez, las líneas 18, 23 y 44 pasaban a salir de la Plaza de Mío Cid. Una de las más antiguas paradas de autobús volvía a operar, dándose la circunstancia de que la 44 recuperaba la cabecera con la que empezó a funcionar a mediados de los noventa. La principal causa de tan simbólico cambio fue el corte del Puente de Gasset. Ya sabemos que al Concejal no le gustaba la nueva parada, así que quedó claro que sería provisional.
Por posible intercesión del patrono San Lesmes, el corte fue breve, la obra no llegó a comenzar y el puente volvió a funcionar, haciendo que la circulación en los momentos actuales no sea tan caótica. La coincidencia de los puentes de Gasset y Castilla cortados habría generado una situación muy compleja durante el mes de octubre
En agosto se cortó la Avenida del Arlanzón, y las últimas líneas que allí paraban sufrieron el inevitable traslado: 1, 8 y 10 a Gran Teatro. La línea 45, y más adelante, la 80, tuvieron que conformarse con un trayecto por el Centro poco menos que marginal al discurrir por el Paseo de la Sierra de Atapuerca.
Y ya en agosto, incluso en abril, algunos dirigentes pensaban en voz alta si no sería buena idea que Gran Teatro se convierta en cabecera permanente. Una acera más ancha y mejores frecuencias, los argumentos a favor.
En verano ya denunciamos los inconvenientes de Gran Teatro: alejamiento del centro y desconexión con otras paradas para hacer trasbordos. El problema de la anchura de Avenida del Arlanzón se ha solventado con una obra. En cuanto a las frecuencias, como es lógico, las de las líneas 8 y 10 no se han modificado. Nos hablan de mejora, así que sólo puede referirse a la línea 1.
Un día laborable, a media tarde, sin que hubiera especiales problemas de tráfico (dentro de lo que cabe), probamos la frecuencia. Cronómetro en mano, vimos cuánto tiempo pasaba entre el cierre de puertas de un autobús y el siguiente. Además, durante varios viajes seguidos. Los resultados son abrumadores: en el mejor de los casos, el tiempo fue de seis minutos y cuarenta y cinco segundos; sólo en otro viaje dio menos de siete minutos (apenas unos segundos). En el resto, cuatro viajes, se superaba con holgura los siete minutos.
La conclusión es muy sencilla: la frecuencia de la línea 1 es la misma, siete minutos. Así pues, el mensaje de que mantener la parada de Gran Teatro supone mejorar la frecuencia de algunas líneas (sic) no se corresponde con la realidad. En lo que no entramos es si esto es un error de los dirigentes políticos o un intento de manipular a los usuarios.
De paso, pudimos ver que en un viaje el número de personas que corrían para montar era sensiblemente mayor. Mirando la hora era fácil deducir que habían llegado los autobuses procedentes del Oeste y la gente no quería perder el trasbordo. Con la parada en Gran Teatro, hay más distancia, y es mucho más fácil perder el trasbordo.
Nos dicen que se lo van a pensar, y mientras, en Gran Teatro. No. Si se leen el escrito informativo, firmado por la Gerencia, que aparece en los autobuses, el motivo del cambio son las obras. Finalizadas las obras lo normal es volver a la situación original, y si no, explicar por qué en Gran Teatro. Mejor no actuemos con hechos consumados.
Por otro lado, hay una duda importante: ¿la obra en la Avenida del Arlanzón ha sido para ensanchar la acera o para estrechar la calzada? ¿Han sido capaces de hacer esa modificación para que luego los autobuses parados estorben a la circulación y así forzar a que tengan que parar en Gran Teatro? Con según qué personas, a veces, el pensar mal y el ser realista viene a ser lo mismo.
La decisión es muy sencilla: terminada la obra, la parada de Avenida del Arlanzón debe volver a ser operativa, ya que no se ha demostrado que Gran Teatro suponga ventajas. Al contrario, y como ya advertimos hace dos meses, perjudicaría notablemente la calidad del servicio al alejar la cabecera del Centro y dificultar los trasbordos.
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