Categoría: Tranvía
El Gobierno Central abonará el 80% del coste del tranvía de León. Sintámonos agraviados, rasguémonos las vestiduras hasta quedarnos como el peregrino de la Catedral. León con tranvía y Burgos sin fecha para el proyecto.
La actuación llevada a cabo en León no es tan sencilla como nos expone el Diario. Afortunadamente, no se comparan los casos de los eventuales tranvías de una y otra capital, sino que el proyecto burgalés huérfano de apoyo estatal es el Auditorio.
Aún así, y leyendo sólo la crónica del rotativo decano, muchos pueden preguntarse por qué el tranvía leonés cuenta con el apoyo gubernamental y el de Burgos no. Al fin y al cabo, mientras que el Consistorio ha dejado apartado temporalmente el proyecto del tranvía, Diario de Burgos sigue sacando el tema en sus páginas de forma regular.
El Ayuntamiento de León es, de la Comunidad Autónoma, el que más se está acercando a la meta de contar con un tranvía. Allá ellos. De hecho, a finales del año pasado tuvieron que declarar desierto el concurso para la adjudicación de la línea. La única empresa que se presentó proponía un canon anual que superaba la cuantía máxima que estaba dispuesto a abonar el Consistorio. Deberíamos tomarlo como un aviso para navegantes.
Mientras el tranvía municipal descarrila, existe la necesidad de integrar las vías de FEVE en el espacio urbano leonés. La capital cuenta con una estación término en el centro de la ciudad y se pretende suprimir ese tramo ferroviario.
El acuerdo a tres bandas entre Ayuntamiento, Ministerio de Fomento y FEVE implica la financiación de la fracasada línea de tranvía, y además, la creación de una nueva a partir de la adaptación del actual tramo de FEVE. Es decir, la actual terminal ferroviaria abandonaría el centro de la ciudad, y el tranvía uniría ésta con su sustituta. Además, se proponen ramales a los hospitales y a la Universidad.
Con este acuerdo, se solventan dos necesidades a la vez. A cambio, eso sí, la gestión del tranvía quedará en manos del Ayuntamiento y de FEVE (en lugar de sólo la primera, como ocurría con la primera línea). Además, la adaptación a línea de tranvía implica que el actual trazado ferroviario no se soterra. Son los dos sacrificios que asume el Consistorio, que deben ser mencionados.
Por tanto, no se trata sólo de la implantación del tranvía, sino de la integración de un tramo de ferrocarril. Un punto destacable es que en León no surgirá un bulevar, sino que se limitará a una plataforma tranviaria con zonas verdes y de tránsito peatonal. La Estación de FEVE saldrá del Centro de León. De hecho, es lógico que la empresa pública ferroviaria quiera participar en la gestión del tranvía: será el medio que comunique la ciudad con la nueva estación término.
Ahora bien, toda esta explicación es para desmontar cualquier agravio tranviario entre las dos capitales. De hecho, convendría conocer la viabilidad del tranvía leonés. Será un nuevo ejemplo del diferente trato que se da a los medios de transporte. Los que van sobre ruedas reciben cuantiosos desembolsos de dinero público, mientras que las Administraciones apenas se dedican a controlar la prestación del transporte público por carretera.
Volviendo a nuestra ciudad, la insistencia de algunos medios por el tranvía empieza a resultar molesta. El hecho de que el Equipo de Gobierno dude sobre su implantación es una rara muestra de buena gestión, aunque nos tememos que sea algo temporal. Es más, el señor Aparicio, y por ende, toda la cohorte de señores que quieren el tranvía para ser modennos, deberían tener presente el entrecomillado del último párrafo. Sólo basta cambiar leoneses por burgaleses.
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