Categoría: DAF / Donación / Historia
Era algo de lo que teníamos conocimiento, pero el verlo en la prensa nos ha indignado: un autobús urbano de Burgos permanece abandonado en una calle del barrio madrileño de Vallecas. Es de lo que informó Diario de Burgos el pasado 26 de abril. El vehículo, retirado del servicio en 2007, parece ser que fue donado a una ONG boliviana, la cual no puede hacer frente al coste de su transporte por vía marítima.
Así pues, el autobús permanece en la vía pública, situación denunciada por un vecino. Parece ser que son más molestos diez coches mal aparcados que un autobús bien estacionado. La organización beneficiaria del autobús se ha limitado a cambiarlo de lugar, pero lo mantiene en la calle, y los intentos de contacto por parte tanto del rotativo burgalés como del Consistorio han sido infructuosos.
De continuar así, el autobús sería considerado como un vehículo abandonado, por lo que la Policía Municipal de Madrid podría retirarlo y trasladarlo al Depósito de Vehículos; si el dueño, que no sabemos si es la ONG o todavía el Ayuntamiento, no se hacen cargo de él, su triste destino será la chatarra.
La retirada física de los autobuses que dejaron de prestar servicio en 2007 ha estado llena de problemas. Sin duda, otra consecuencia de la incorporación mediante renting de veintisiete autobuses, y tal vez no la menos grave.
Posiblemente, decidir el destino de treinta y cinco autobuses no ha sido fácil para el Servicio. Nunca se habían retirado tantos a la vez, y probablemente, no se ha sabido actuar correctamente. Unas primeras cesiones puntuales, un concurso tras el que buena parte de los beneficiarios renunciaron, una cesión a un país africano con la intervención de una empresa han sido los pasos de un tortuoso camino. A ello queda añadir otros hitos como la negativa a preservar alguno de esos vehículos por parte del Consistorio, así como el importante deterioro que han ido sufriendo estos años en las cocheras, debido a la intemperie, al saqueo y al vandalismo.
Las salidas que se puede dar a un autobús retirado son varias: usarlo para piezas, enviarlo a desguace, preservarlo, venderlo o donarlo, entre otras. El hecho de que se venda implica que el uso que se dé al vehículo por el nuevo dueño es irrelevante, ya que se ha obtenido un beneficio económico por la venta. En el caso de una cesión, lo propio es exigir que el vehículo se destine efectivamente, a un uso de interés general.
Convendría conocer las condiciones en que ese autobús ha ido a parar a esa organización. Al fin y al cabo, aunque esté amortizado contablemente, y aunque sea despreciado por los dirigentes municipales, es un elemento de patrimonio público, y sería bueno saber si se exigieron garantías de que el vehículo se iba a utilizar para el fin para el que se pidió. Más aún cuando es un autobús con un valor histórico considerable, aunque este hecho no es valorado por un Ayuntamiento que pretende que la ciudad sea Capital Europea de la Cultura.
Esta situación tan lamentable podría servir de aldabonazo para que el Ayuntamiento cambie de opinión y opte por rescatar este autobús y transformarlo en elemento cultural de la ciudad. Sin embargo, nos tememos que la inacción y la desidia será, de nuevo, la respuesta que se dé desde la Plaza Mayor.