Categoría: Fechas / Gestión del transporte urbano
Hoy es un buen día para acordarnos de esas personas que día a día contribuyen a hacer de Burgos una ciudad más habitable, quienes acortan las distancias entre barrios y poblaciones
Este año, en vez de vídeo, exponemos una reflexión. Resulta menos atrayente, pero es más personal. Deberíamos preguntarnos cómo puede ser una jornada laboral en un autobús. Asumimos el error garrafal de escribir sin haber preguntado primero a un conductor, así que hablamos desde el punto de vista del que pulsa el botón para solicitar la parada, y no del que lo pulsa para abrir la puerta.
No conocemos las condiciones laborales (retribuciones, jornada y días de trabajo), y no podemos saber por tanto si podría llegar a considerarse privilegiados a los conductores de autobuses municipales; claro está que otorgar ese calificativo puede depender de lo que cada uno querría en su puesto de trabajo.
En el trabajo hay cuestiones que están al margen de las condiciones mencionadas. Por poner un ejemplo, uno puede trabajar en una oficina, y cobrar diez veces más que sus compañeros de gremio. Pero si resulta que tiene que trabajar en una silla de madera, el ambiente es malo o su superior un déspota incompetente, es muy probable que su satisfacción no corresponda con lo que se esperaría de su alto salario. Y seguramente su rendimiento se vea afectado por la situación de su puesto de trabajo.
Así pues, vemos que hay algo más que el salario, los días libres y las horas de trabajo. No hemos descubierto nada especial. Con esta idea vamos a reflexionar sobre esas personas que hacen que los autobuses se muevan.
El conductor-perceptor de autobuses urbanos hace un poco de todo. Conduce, percibe las tarifas establecidas, informa, y es quien responde ante cualquier incidencia en el vehículo. Todo ello manejando una máquina de hasta dieciocho metros de longitud en un tráfico a veces estresante cuando no abiertamente hostil, y tratando de ofrecer un buen servicio aun cuando algunos incívicos se lo impiden.
Algo reseñable es que el conductor es la cara del Servicio. Un ejemplo muy de temporada es que si por culpa del mantenimiento el aire acondicionado del autobús no funciona, el conductor será quien haga frente a las quejas. ¿Cuántos indignados viajeros pedirán explicaciones a las empresas que se encargan del mantenimiento o expondrán su malestar al Concejal?
Alguna vez hemos comentado que el transporte público burgalés se desliza paulatinamente hacia la privatización. Para alguien que trabaja en el Servicio, esto no puede sino provocar incertidumbre. Añadamos el deficiente mantenimiento, que genera problemas en la conducción, incomodidades para los usuarios, riesgo de averías (y accidentes) y todo un cúmulo de inconvenientes. Sumemos el hecho de que determinadas líneas están mal planificadas, con unos tiempos incoherentes con su recorrido.
El puesto de conducción es fundamental. Sin embargo, y a modo de ejemplo, algunos autobuses no cuentan con un asiento de conductor con reposacabezas, un elemento de seguridad básico. No es un problema de edad de los vehículos, sino de que se sustituyeron los asientos originales por otros claramente peores. Con todo esto, ya solo falta que, en ocasiones, el viajero se excede en sus exigencias y no considera las implicaciones que tiene abrir el vehículo fuera de la parada o esperar a que llegue una persona que está lejos.
Finalmente, contemos con que hay ciudadanos que no tienen reparo en expresar, amparados eso sí, por el anonimato, que los conductores merecen los actos vandálicos de los que a veces son víctima los vehículos.
Así pues, nos podemos preguntar: ¿Merece la ciudad de Burgos que los conductores del transporte urbano hagan huelga y nos quedemos por un día sin ese servicio? Sería algo poco novedoso después de aquel 8 de junio, en el que no sabemos qué pesó más: las ganas de reivindicar de los conductores, el exceso de celo de los piquetes o la inacción del Consistorio. El remedio fue peor que la enfermedad, y sí, el transporte público sí es un servicio esencial.
La pregunta del párrafo anterior es contundente, y responderla, en un sentido o en otro, sería temerario. Pero sin embargo, un cúmulo de circunstancias nos llevan a reflexionar que dirigentes municipales y ciudadanos de a pie infravaloramos a unos profesionales, y dificultamos el desarrollo de su tarea.
No pedimos que se les considere los chamanes de la tribu o unos héroes, como los bomberos. Creemos que hoy es un buen día para pedir, primero a los dirigentes, que no perjudiquen más al servicio, y a los usuarios y ciudadanos, que respeten más a quienes llevan al trabajo, a clase y a divertirse a miles de personas.
Podemos empezar por saludar a los conductores con una sonrisa y felicitarles por el día de su patrón; a todos nos agrada la amabilidad y la buena educación. Feliz día de San Cristóbal a todos.
2 Respuestas para “Por favor, no disparen al pianista (ni al conductor)”
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carlos on 10 Jul. 2010 at 4:57 pm #
soy conductor de autobus urbano y quiero daros las gracias porque es la primera vez que veo una publicación a favor nuestro. Muy buena vuestra página. Seguid así. Gracias
Raúl on 13 Jul. 2010 at 11:53 am #
Yo también soy conductor de los autobuses municipales y quiero dar las gracias al que haya publicado la carta.Por una vez,se dice algo a favor nuestro,algo casi insólito por todo el mundo.