Categoría: Gestión del transporte urbano / Líneas
En un rincón del laberinto que es la sección de Accesibilidad, Movilidad y Transporte de la web del Ayuntamiento de Burgos encontramos la Memoria Anual del Transporte Urbano del Año 2009. Es una satisfacción comprobar que por fin se publica ese documento en su totalidad. Creemos que es positivo que la ciudadanía pueda ver cómo funciona un servicio público vital, y este es un paso que, aun tardío, merece una felicitación.
Ya conocíamos los negativos datos del año 2009. El desglose por líneas ofrece una imagen poco alentadora. Las únicas líneas con más viajeros respecto a 2008 son: 3B, 8, 17, 18, 21, 23, 24, 25, 27 y las del Cementerio.
Habría que señalar que las líneas 23, 24 y 25 empezaron a funcionar a lo largo del año 2008 (enero, julio y diciembre, respectivamente); las dos primeras obtienen, respectivamente, 28,5 %, 79,2 % más de viajeros, y la 25 sextuplica sus resultados sobre los de 2008.
Por su parte, las líneas 8 y 18 (y también la 25) aumentaron su frecuencia durante el año 2009. Los incrementos son del 8,5 % en el caso de la línea de Villafría, y del 18,4 % en la de Fuentecillas. La 3B estrenó nuevas prolongaciones al Barrio de Villalonquéjar, consiguiendo aumentar sus resultados en un 1,5 %. Seguramente, estos factores han sido determinantes en los incrementos.
Los resultados negativos de las líneas 40, 41 y 42 se explican por su supresión, que tuvo lugar en 2009. El caso de la línea 16 es el más llamativo: porcentualmente, ha perdido un 29,1 % de viajeros respecto a los datos de 2008, unas pérdidas que sobresalen del resto. Sin duda se debe al importante recorte de servicios, sustituidos por prolongaciones de la línea 4; sin embargo, ésta también ha sufrido pérdidas, por lo que no ha habido un trasvase visible de viajeros.
Las líneas 4 y 16 vieron alterado su recorrido, y como hemos visto, han perdido viajeros. Igualmente, las líneas 11 y 19 también sufrieron cambios, y han obtenido, respectivamente, un 9,4% y un 7,4% menos de viajeros. La línea 10, cuya cabecera se trasladó a Gran Teatro, ha sufrido un descenso del 9 %. Es difícil determinar si los cambios han provocado las pérdidas de viajeros, pero lo que sí parece es que no han servido para aumentar el uso de esas líneas.
Se pueden intuir movimientos de líneas a otras. Por ejemplo, es posible que la línea 25 haya sustraído viajeros de las líneas 2, 4, 14 y 39, pero hay que tener en cuenta los factores indicados anteriormente. De igual modo, no sería descartable que los descensos de las líneas 5, 7 y 39 se deban en parte al incremento de la 23. La línea 8, al aumentar su frecuencia, puede servir de sustitutivo de la 1 (un 7,6 % menos de viajeros), aunque los datos son dispares y el efecto muy limitado.
Por su parte, la ampliación de frecuencias de la línea 14 en fines de semana no ha impedido una reducción del número de viajeros, concretamente, en un 2 %. Además de las mencionadas, las líneas con mayores descensos de viajeros son: 26 (26,3 %), 44 (13,4 %), 3 (12,2 %) y 39 (9,7 %).
Es difícil determinar el motivo del descenso general del número de viajeros, pero creemos que sería un error considerar que es exclusivamente un efecto de la coyuntura económica. Parece que los diversos cambios en recorridos no han provocado un aumento de usuarios, a diferencia del incremento de frecuencias y viajes. Estos resultados deberían hacer reflexionar a los dirigentes del Servicio y animarles a tratar de mejorarlo.