Categoría: Política de Movilidad
Al final ha sido verdad. Tantas veces se ha leído que Juan Carlos Aparicio no estaba por la labor de volver a presentarse a Alcalde, que ahora que ha hecho el anuncio, resulta un poco difícil pensar que haya habido sorpresas en la prensa. Sabiendo que en mayo de 2011 finalizará el periodo de Aparicio en el Salón de Jueces, es buen momento para analizar estos ocho años; así de paso, ya tenemos hecho el análisis del mandato que se va a cerrar.
Más allá del Complejo de Caballería, del Bulevar, del Aeropuerto, de las célebres estatuas, es momento de plantearnos lo siguiente: ¿Cómo ha evolucionado la movilidad en Burgos desde 2003?
Empezando por las medidas de limitación del vehículo privado, se han tomado buenas iniciativas. Una actuación muy interesante fue la ampliación de la calle Santa Bárbara y la pequeña peatonalización de Nuestra Señora de Fátima. En el centro, encontramos pequeñas actuaciones como San Cosme, y una reciente y tan discreta como loable como fue eliminar el aparcamiento frente a Correos.
Habría que hablar de las grandes peatonalizaciones: Puente de Santa María, Paseo Sierra de Atapuerca, San Lesmes, Fernán González. En estos casos ha faltado una planificación para evitar problemas, y habría sido prudente esperar a disponer del Bulevar en su tramo central, si bien el retraso de un año no es achacable al Ayuntamiento. La peatonalización de Sierra de Atapuerca junto con la actuación en la calle Santander ha supuesto un incremento insoportable del tráfico en el Puente de San Pablo y alrededores. Podríamos decir que no pasarán muchos años hasta que Doña Jimena, Álvar Fáñez y compañía vuelvan a estar ennegrecidos.
En su momento ya nos planteamos si han sido útiles las actuaciones del Puente de Castilla y del antiguo Puente de Gasset. Estos aumentos de capacidad son, a priori, poco adecuados en contextos de circulación reducida. No sería descartable que en el futuro, con el anillo interior de Ronda y el Bulevar operativos, las actuaciones sobre los mencionados puentes se consideren como inútiles.
Las tres actuaciones más sensibles han sido: San Lesmes, Paseo Sierra de Atapuerca y Santander. Han supuesto reducir las posibilidades para atravesar el centro de la ciudad. En San Lesmes se ha creado una especie de “pequeño Espolón”, cuando anteriormente era un paso muy incómodo para peatones. La calle Santander ha recibido una distribución del espacio más acorde a la cantidad de usuarios (gran cantidad de peatones respecto al número de personas que circulan en automóvil por esa vía). Son casos en que la decisión no es fácil. En cuanto a Sierra de Atapuerca, ya indicamos que dejarlo con circulación habría estropeado la estética de la zona. ¿Era necesario el túnel? Sería cuestión de analizar la incidencia futura del Bulevar.
Mejor distribución del espacio público, accesibilidad. Han sido soluciones drásticas donde la presencia del coche era complicada. El resultado negativo ha sido un empeoramiento de la circulación rodada, afectando a las líneas de transporte público. Posiblemente estemos hablando de tres actuaciones que había que hacer, pero que tal vez, se podrían haber demorado (especialmente, la calle Santander). Es necesario establecer mecanismos que por un lado, desincentiven completamente el acudir al Centro con coche, y por otro, que ofrezcan alternativas atractivas.
Ha habido proyectos que se han aparcado debido a la situación económica, y uno de ellos no debería haberse sacrificado. Hablamos de la Ronda Interior Noroeste, que habría permitido una mejor conexión entre el extremo Oeste y el resto de la ciudad, y habría ayudado a que las medidas tomadas en el Centro no causaran tantos traumas.
La Ronda Interior se ha extendido desde sus dos extremos. Al Este, hasta Villimar, y al Oeste, hasta la Barriada Yagüe. En el cruce con la Carretera de Santander se construyó un túnel, el primero de la ciudad. Las obras provocaron afecciones al tráfico, un preludio de lo que ha ido ocurriendo más tarde en otros puntos. El proyecto de túnel bajo la Plaza del Rey se ha abandonado por inconvenientes técnicos, escasez de recursos económicos y falta de necesidad: las Rondas lo han hecho innecesario. Quedan para el futuro un túnel bajo el Castillo y un segundo que unirá La Camposa con la Ronda Norte.
No hay que olvidar el Bulevar del Ferrocarril, que cuenta ya con varios tramos abiertos: el acceso a la Estación de Ferrocarril y la paralela a la Carretera de Fuentes Blancas. El proyecto está levantando ampollas en lo que se refiere al estacionamiento, dado que algunos ven como inconcebible que una calle no tenga aparcamiento en superficie, cuando lo cierto es que se está organizando el espacio público (limitado en la zona del Cañón) de forma eficiente. El carril bici y espacio para el transporte público obligan a sacrificar el estacionamiento en superficie. Es una nueva concepción del espacio urbano que favorece la movilidad sostenible.
El Bulevar, al menos en su tramo central, será un alivio limitado al contar con un único carril de tráfico privado por sentido, lo cual evita los incentivos a su uso masivo. Esperamos que la urbanización continúe con estas características, si bien sería deseable para el eventual establecimiento de líneas de transporte una adecuada permeabilidad con las calles perpendiculares.
El nuevo Plan General de Ordenación Urbana propone, además del mencionado túnel de La Camposa, la transformación del Acceso Sur a Burgos, la BU-11, en un bulevar, favoreciendo la permeabilidad entre las dos márgenes de esta barrera urbana.
Un proyecto que ha quedado aparcado es el de reformar la calle Vitoria en Gamonal. Se habló de un documento en el que se barajaban diversas opciones, incidiendo en las ventajas de suprimir el estacionamiento en superficie. De llevarse a cabo, haría falta un gran esfuerzo, pero la calle Vitoria sería una especie de segundo bulevar. Esperamos que tan interesante propuesta no caiga en el olvido.
En temas de estacionamiento, se ha ampliado la zona azul y se han generalizado obras para la protección de las esquinas de las aceras, mejorando la accesibilidad y seguridad de los pasos de peatones, a costa de reducir las plazas de aparcamiento. Una medida en ocasiones criticada, pero acertada. También se ha incrementado la seguridad de peatones mediante la iluminación específica de los pasos. Para el futuro queda la creación de pasos de peatones elevados, hasta ahora sólo instalados en un tramo de la Avenida de Castilla y León.
Evidentemente, no se puede hablar de estacionamientos sin recordar las turbulencias del primer mandato de Aparicio. En su programa electoral se enumeraban tres aparcamientos: Virgen del Manzano, Zona Sur, y Gamonal, que pasarían a ser, posteriormente, San Agustín y Eladio Perlado, respectivamente. Hubo presión vecinal, que consiguió paralizar el proyecto del Sur; Virgen del Manzano siguió adelante, y Eladio Perlado quedó en suspenso tras los célebres incidentes del 18 de agosto. Pero la lista de aparcamientos frustrados continuó con San Esteban, por impedimentos de Patrimonio, y con Lavaderos, por falta de compradores.
El Concejal de Fomento, Javier Lacalle, ha comentado en repetidas ocasiones en que no se construirán estacionamientos si no hay demanda. Es un error importante, ya que hay lugares en que el problema de aparcamiento de residentes es grave; la solución pasa por no repercutir el coste completo de la obra en los precios de las plazas, sino en favorecer que los vecinos compren las plazas. Sin embargo, el Concejal no es capaz de entender esto, así que los problemas de estacionamiento no se solucionarán.
La peatonalización del Centro Histórico se ha completado con el sistema de control de acceso a las zonas peatonalizadas, mediante bolardos y paneles de control. En ocasiones puede haber fricciones, como pueda ocurrir entre vehículos de reparto y peatones, los hoteles, los problemas de la Plaza Mayor o vehículos con patente de corso para estacionar en zona peatonal sin limitación, pero es esperanzador ver fotos antiguas de calles y plazas llenas de coches y compararlo con la actualidad.
A cambio de la limitación del vehículo, se ha implantado el sistema de préstamo de bicicletas Bicibur. Este servicio ha pasado de cuatro bancadas en 2007 a dieciséis en la actualidad, y su tarjeta se ha unificado con el Bonobus. Uno de los problemas que sufre este servicio es el vandalismo, que ha llegado a provocar incluso el traslado de bancadas (Barriada Yagüe o Conservatorio del G-2, por ejemplo).
El carril bici se ha ampliado, especialmente en los nuevos sectores, si bien se suprimió el de Reyes Católicos. Por otro lado, se han construido tramos sin conexión; falta mallar la red. Siguiendo con transportes alternativos, podemos destacar el ascensor público junto al Albergue de Peregrinos, que une Fernán González con Saldaña. Existen proyectos para completar una línea vertical que una los aledaños de la Catedral con El Castillo.
La expansión ciclista ha sido acogida con recelo por parte de la sociedad, una sensación frecuentemente amplificada por los medios de comunicación. Cierto es que hay ciclistas incívicos, pero no hay que magnificar los riesgos. La propuesta de Ordenanza de Circulación, Movilidad y Transporte ha generado controversia y regula con rigor excesivo la circulación y estacionamiento de bicicletas.
Nos resta hablar del transporte público, algo que dejamos para la segunda parte.
Feliz Navidad a todos nuestros usuarios.

