Categoría: Ciudad y Movilidad
La apertura del nuevo Hospital Universitario es todo un acontecimiento histórico para nuestra ciudad. Confiamos en que el nuevo complejo esté a la altura de las necesidades de la población.
Un hospital con las características del Universitario tiene un fuerte impacto en la movilidad urbana. De hecho, a efectos de movilidad tal vez habría sido más razonable no concentrar todos los servicios sanitarios en un punto tan concreto. La mayor parte de la población de la ciudad necesitará medios motorizados para acudir a estos centros, y las vías de acceso son limitadas. El agrupar las funciones en puntos concretos de la ciudad (ciudad universitaria, ciudad sanitaria, ciudad de la justicia, ciudad deportiva…) es un error perjudicial para la movilidad, es mejor la mezcla de usos en todas las zonas. Es algo que debemos tener en cuenta para el futuro.
Nos resultó en su momento totalmente demencial que el Alcalde rechazara los informes sobre las consecuencias de la apertura del Hospital sobre la movilidad. Una escena marxista (de Groucho, no Karl) del estilo “¿A quién van a creer, a unos técnicos expertos en circulación y tráfico, o a mí, el Alcalde?”
Respecto al informe, es tardío, aunque se puede alegar que cuando se diseñó el Hospital el Ayuntamiento no contaba con un área de movilidad. El documento parece interesante, y no debería caer en saco roto. Sí que es cierto que no estamos muy de acuerdo con modificar los horarios laborales de los empleados del Polígono de Villalonquéjar. Es más sencillo, llegado el caso, cambiar los del personal del Hospital.
Encontramos una serie de problemas de movilidad en el Complejo Hospitalario, formando varios círculos viciosos que será preciso romper:
- Los autobuses urbanos no acceden al recinto, sino que efectúan parada fuera del mismo.
- Existe un importante flujo de peatones que cruza la ronda interior, lo que supone ralentizar la circulación y un riesgo de atropello.
- La ronda puede suponer una barrera psicológica para los peatones.
- Los usuarios pueden optar por no acudir en transporte público, lo que incrementará la circulación.
- La circulación de la ronda se incrementará, dificultando la salida a la rotonda.
Estos problemas han de solventarse, en caso contrario, nos arriesgamos a problemas importantes para la movilidad de la zona norte de la ciudad. Por otro lado, el Hospital es una dotación fundamental, por lo que es necesario actuar con criterio.
Es un tema polémico, pero somos partidarios de que el estacionamiento del recinto sea de pago. No es oportuno fomentar el aparcamiento en destino, y aunque generalmente la visita a un Hospital no es algo agradable, eso no justifica que el estacionamiento sea gratis. Ahora bien, debe haber unas alternativas adecuadas. De hecho, nos parece negativo que los estacionamientos estén más cercanos que las paradas de transporte público, y en el caso concreto del Hospital, habría sido mejor no situar todos los aparcamientos en el interior del recinto.
El punto Bicibur es interesante, pero la ronda también puede suponer una barrera para los ciclistas, más cuando el carril bici finaliza en Victoria Balfé.
En primer lugar, es ineludible que el autobús urbano acceda al nuevo Hospital. Lo más adecuado sería integrarlo dentro de la nueva red, tal y como hemos ido proponiendo en artículos anteriores. Un eventual microbús eléctrico interno solo serviría para distribuir a los usuarios dentro del recinto, pero no soluciona la conexión con el resto de la ciudad, algo fundamental.
De hecho, dudamos de su éxito en el caso de optar por un recorrido exclusivamente interno. Un usuario que tenga que caminar desde la parada del polideportivo al acceso al Hospital es muy probable que prefiera continuar su recorrido a piel. Será un trasbordo poco atractivo, salvo para personas con movilidad reducida.
El Ayuntamiento debe trabajar con los agentes implicados para permitir el acceso de los autobuses urbanos al recinto hospitalario lo antes posible. Es urgente suprimir los obstáculos, ya sean administrativos o físicos (suponiendo que no sean meros pretextos). Es el primer paso para evitar inconvenientes en la movilidad de la zona. No es muy edificante que tras años de obras, no se haya previsto la conexión por transporte público; tampoco lo son las noticias contradictorias. Ahora es tarde, aunque peor será cuando el Universitario esté a pleno rendimiento.
Se dice que será compleja la incorporación de los autobuses a la rotonda al salir del Hospital, cuando, precisamente, por esa rotonda ya circulan las líneas de autobús. Un día se dice que el SAMYT ha solicitado permiso a la Junta para acceder al recinto, y otro se publica lo contrario. Es una situación que resulta incomprensible.
El vial entre hospitales también es un elemento interesante, ya que permitirá unir el Universitario con el Divino Valles sin salir a la ronda, reduciendo el tiempo de recorrido. No entendemos que la Junta haya optado por no construirlo a corto plazo; echamos de menos algo de colaboración.
La opción de pasarelas peatonales no nos parece adecuada. La ronda interior no deja de ser una avenida con dos carriles, con velocidad propia de una vía urbana. No es un autovía de circunvalación, aunque algunas personas con escasas nociones sobre movilidad pudieran proponer ideas que generen confusión. Una pasarela sería inútil si coexiste con los semáforos, supondrá hacer más largo e incómodo el paso para los peatones. La circulación rodada es el problema y hay que operar sobre ella, evitando penalizar modos más eficientes.
Estamos de acuerdo en que hay que segregar en este punto la circulación de la ronda respecto a los peatones. Pero también hay que solucionar la convergencia de flujos de la ronda con las entradas y salidas al Hospital y a Islas Canarias. Por ello, proponemos un túnel bajo la rotonda de Islas Baleares- Islas Canarias, una solución similar a la construida años atrás en la confluencia con la carretera de Santander.
El esquema sería igual que el túnel ya existente en Islas Baleares, es decir, un carril en superficie y en túnel por sentido. Un incremento de capacidad conllevaría crear un embudo. Como alternativa, se puede hacer un túnel que abarque hasta la otra rotonda de acceso al Hospital.
Esta solución permitiría separar el tráfico longitudinal de la ronda de los cruces de peatones, siendo doblemente ventajoso. Además, se reduciría la circulación en la propia rotonda, lo que facilitaría la maniobra de entrada y salida de autobuses. Sería una obra de cierta envergadura, y supondría cortar durante meses la ronda, pero creemos que cuanto antes se lleve a cabo, menos trastornos se ocasionará.
Estas tres propuestas creemos que supondrían evitar problemas en la movilidad del Hospital. Es un reto importante que exigirá esfuerzo y colaboración de los diferentes agentes implicados. Lo fundamental es evitar excusas e implicarse para fomentar que los medios más eficientes, especialmente el autobús, accedan sin problemas al nuevo recinto.

