Categoría: Gestión del transporte urbano / Líneas / Material móvil
Retomamos los comentarios sobre la Memoria del Servicio del Año 2009. Tras ocuparnos de las líneas y sus resultados, es el turno de los índices de ocupación y los datos de los vehículos.
Una tabla que merece un profundo análisis es la de las tasas de ocupación. Es un dato que no debe interpretarse a la ligera. Es difícil encontrar datos comparativos con otras empresas (hemos intentado con Santander, Logroño, Valladolid, Vitoria, San Sebastián, Gerona y Tarragona); sólo hemos podido ver que la EMT de Madrid alcanzó en 2008 un índice de ocupación del 46,04 %.
Las líneas con mayor ocupación son: 5 (37,2 %), 45 (35,3 %), 2 (34,5 %), y dos de las líneas de la Barriada Yagüe, 3 y 3B. Al menos en los tres primeros casos, son líneas en las que parece que no es posible o es muy difícil utilizar articulados. En cambio, tenemos el caso de la 39, que utiliza articulados y tiene un índice de ocupación alto, pero menor que estas.
En el caso opuesto tenemos líneas como la 24, 21, 16, 9 y 17, con índices por debajo del 10 %. Por lo que se refiere a rutas con autobuses articulados, el dato oscila entre la 39 (28,1 %), y la 6 (17,8 %). La línea 1 se queda en el 21,4 %, mientras que las de Villímar, 11 y 19, presentan un índice de 18,5 % y 19%, respectivamente.
Del índice de ocupación se pueden sacar ideas. Por ejemplo, sería interesante mejorar el servicio ajustando la oferta a la ocupación. Las líneas con índices bajos deberían utilizar vehículos de menor tamaño, lo que implicaría un menor gasto de combustible (y un menor coste de inversión), ofreciendo un servicio de calidad.
En el extremo opuesto, en aquellas líneas con alta ocupación que no usan articulados, sería interesante adjudicarlas autobuses estándar con mayor capacidad. Los autobuses de piso bajo de primera generación, con plataforma baja hasta la mitad y motor horizontal, permiten un mayor aprovechamiento del espacio. Es una ventaja que se ha perdido con los autobuses de piso bajo continuo y motor vertical.
¿Proponemos que los autobuses más antiguos vayan a las líneas como la 5, 2, 45 o 3B? Digamos que pretendemos que es buena idea ofrecer más plazas, tanto sentadas como de pie, a esos itinerarios. Cada vehículo tiene sus ventajas, y no es prudente despreciarlos por su edad. Sería este un buen incentivo para que los autobuses de propiedad municipal reciban una mejor atención por parte de la UTE encargada del mantenimiento.
Otras opciones serían mejorar la frecuencia, o, en plan exótico, adquirir autobuses de doble piso, algo inédito en Burgos, que daría a nuestro servicio urbano un toque distintivo sin necesidad de gastar grandes cantidades de dinero (igual que el tranvía, pero sin arruinar la ciudad). Al fin y al cabo, viendo las últimas incorporaciones a la flota, se puede plantear adquirir cualquier cosa. Se ofrecen más plazas, con la maniobrabilidad de un autobús estándar.
Las líneas con articulados tal vez merezcan algún ajuste. No es casualidad que la línea que mayor ocupación presenta es la única con articulados que no funciona fines de semana. Sería interesante utilizar autobuses de menor longitud en aquellos días en que se prevea menor demanda (por ejemplo, fines de semana, en especial, en agosto). De hecho, las paradas finales de las líneas 1, 6, 11 y 19 están cerca de la cochera, así que en pocos minutos se puede cambiar el vehículo asignado.
El objetivo es ofrecer un servicio de calidad y eficiente; lo ideal es dar el mismo servicio pero utilizando menos recursos. Se atendería a la demanda con menor gasto de combustible, y por otro, se ofrece mayor capacidad. Ahora bien, son opciones hasta cierto punto conservadoras, dado que la actual red merece una reorganización.
Un apartado que no debe ignorarse son los datos de consumos de la flota. Un dato muy llamativo son los que ofrecen los autobuses 116, 117 y 118, todos ellos Volvo B7L, de doce metros el primero, articulados los otros dos, que han cumplido los diez años. El dato de la edad preferimos que quede entre el lector y nosotros, porque si el señor Alcalde lo supiera, ordenaría que fueran dados de baja, a no ser que la mengua del erario público le haga entrar en razón (también) en este tema.
Vamos a preguntarnos varias cosas. La primera es qué clase de adquisiciones se han estado haciendo si los autobuses diésel con menor consumo por kilómetro tienen diez años. Cómo es posible que los treinta autobuses que se han incorporado después consuman más.
Otra pregunta más. Qué clase de autobuses ha entrado al servicio con el renting si consumen más, tienen que utilizar un aditivo (más coste) para superar las exigencias de contaminación, son bruscos y no demuestran su potencia. No sabemos si los Volvo B7L generan más emisiones que los Mercedes Benz O530, pero si éstos consumen más, es difícil que contaminen menos; sólo quedaría la explicación de la urea.
Finalmente, y a modo de corrección, habría que explicar que Mercedes Benz O-530 G es la denominación sólo de los autobuses articulados, mientras que los estándar se designan sin dicha letra; precisamente, la G es la abreviatura de la expresión autobús articulado en alemán.
