Categoría: Historia / Material móvil / Renting
Hoy, 15 de marzo de 2010, es momento para echar la vista atrás. Hace tres años, los bajos del Plantío acogieron una imagen única a la par que superlativa. Veintisiete autobuses perfectamente alineados ocupaban tan amplio espacio. Tenía lugar la expresión más palpable del contrato del renting. Un momento de gran satisfacción para el Alcalde, el Concejal y el Gerente.
Sabemos que había alternativas mejores que el renting sin opción a compra; tal vez nunca sabremos si habia mejores opciones que la UTE de Javier de Miguel, Autocares Rámila, Empresa Monforte y Talleres La Campiña, pero si estamos convencidos de que el modelo de autobús que nos llegó estaba lejos de ser el óptimo.
El Mercedes-Benz O-530 de segunda generación ha sido la primera incursión de la marca alemana en nuestra ciudad. A pesar de su presencia en otras ciudades, Burgos nunca había adquirido ningún Mercedes… y en realidad, en sentido estricto, sigue igual.
Mercedes-Benz es una marca asociada al lujo y a la calidad; la primera cualidad es rara en autobuses urbanos y la segunda, en este caso, no tiene lugar. En el caso de los O-530, se puede apreciar un comportamiento brusco, con un arranque pobre especialmente acusado en los vehículos estándar y una sonoridad contundente.
Un elemento como es la suspensión, que no debería hacerse notar especialmente, carece de la menor discreción en los O 530. Una vez detenido, empieza a expulsar el exceso de aire comprimido a intervalos regulares, molestos, en lugar de soltarlo en un momento.
La suspensión en sí es también molesta ya que es frecuente que se eleve o descienda repetidamente cuando está detenido. El colmo es el efecto rebote que se produce ocasionalmente con el kneeling, conocido sistema que permite reducir la altura del piso para mejorar la accesibilidad: en los Citaro no es raro que inmediatamente despúes de activarse el kneeling, la suspensión actúa elevando de nuevo el piso del vehículo, aunque haya movimiento de pasajeros en las puertas.
El problema más destacado en la gama Citaro son los problemas de fiabilidad, que han dado lugar a una fama nada envidiable. Los casos de Citaro de la anterior versión calcinados por problemas mecánicos salpican la geografía e incluso han dado lugar a un interesante apodo en Londres.
La carrocería es construida por la propia Mercedes, la Evobus Citaro II. Una estética exterior simple, una distribución de espacio interior poco aprovechado frente a otros modelos de piso bajo continuo y misma longitud y un interior ramplón es lo que ofrece esta carrocería, no existiendo opción a carrozarlo aparte, a diferencia de lo habitual en los Mercedes-Benz vendidos en España, incluyendo una escasa proporción de O530.
Abusando de su posición de proveedor, Mercedes-Benz se niega a permitir que los carroceros utilicen el chasis del O530, dejando esa opción al OC500, más propio para servicios suburbanos. Lo peor no es el golpe a los carroceros españoles, en bastantes casos brillantes constructores de vehículos, sino que haya compradores que lo fomenten.
Tres años llevan en Burgos y son frecuentes casos de ruidos realmente desagradables. En verano quedan apartados de las líneas que circulan por pendientes. Si a los tres años ya van así, ¿cómo estarán cuando se acerque la fecha de su devolución?
Los burgaleses estamos pagando de más por unos autobuses más bien mediocres, que no repercuten en la industria nacional y que para colmo, ni son ni serán nuestros. Un panorama desolador el que nos ofrecen los autobuses de la estrellita, que podrían definirse con un vocablo alemán: SCHROTTHAUFEN.




