Categoría: Ciudad y Movilidad / Líneas
En los últimos tiempos, se ha hablado de la necesidad de reorganizar la red de transporte urbano de nuestra ciudad. La apertura del Hospital Universitario y el Bulevar se consideran factores que obligan a una adaptación.
¿Plantear una nueva red o reformar la actual? Es una pregunta importante. La opción de elaborar una nueva red puede ser más atractiva. Sin embargo, puede tener sus inconvenientes: si se hace sin incrementar la oferta, puede reducirse el servicio a determinados lugares, lo que supondría, por un lado una pérdida de usuarios que puede no verse compensada por el incremento debido a la mejora de oferta en otras zonas. Por otro lado, resulta más conflictivo reducir o eliminar servicios que mantener a una zona sin servicio. Además, una reforma permite conocer las deficiencias y los puntos fuertes, y actuar a partir de esa información. En cualquier caso, lo importante es adaptar la oferta.
Tal vez tengamos en mente la reestructuración de líneas de Vitoria. Hay que mencionar que en la capital alavesa hubo un incremento de oferta exógeno, mediante la implantación de una línea de tranvía, un servicio costeado y gestionado por el Gobierno Vasco. Aquellos barrios que cuentan con tranvía dejaron de disponer de autobús. Ha habido, por tanto, un efecto de sustitución y un incremento de oferta que no ha sufragado el operador de los autobuses (aunque la reforma de la red coincidió con un aumento de flota).
Obviamente, el caso de Burgos es distinto, cuya situación, a grandes rasgos, es que en los últimos años ha habido una expansión urbanística y un traslado de funciones a la periferia sin que la red de transporte público haya respondido con un adecuado incremento de oferta.
A finales de 2008 se presentó un proyecto de nueva red de autobuses. En general, apostaba por una simplificación, fusionando algunas líneas. El inconveniente era la pérdida de conexiones y la supresión de servicio a determinadas zonas (San Juan de los Lagos, inicialmente Carretera de Arcos). Por tanto, aunque iba bien encaminada, presentaba unos problemas importantes.
El problema de raíz es que en cuestión de transporte público hay una preocupante autocomplacencia desde que en 2007 se inauguraron los autobuses del renting, que, recordemos, no se usaron para ampliar flota, sino para renovar. En los últimos años no se ha adaptado la red a la expansión urbanística.
Por ejemplo, a la zona de Príncipes de Asturias se le da servicio con la línea 25 y con ampliaciones de recorrido de las líneas 11, 19 y 43 (a costa de suprimir el servicio al interior de Villímar). Donde sí se ha actuado correctamente es en Barriada Yagüe Oeste (zona de Albacastro), al ampliar el recorrido de las líneas de la Barriada Yagüe.
Los recorridos y frecuencias de la actual red no son los adecuados a la realidad urbanística de nuestra ciudad.
Ha habido un pequeño incremento de capacidad al pasarse a usar autobuses articulados en las líneas 39 (desde enero de 2008), 11 (desde marzo de 2009), 5 y 7 (en días lectivos, desde octubre y noviembre de este año, respectivamente). En cambio, no se han incrementado las frecuencias, con la excepción de Fuentecillas y Villafría. Si observamos cualquier otra red de una ciudad del tamaño de Burgos, las frecuencias son por lo general mayores, tanto de las líneas en sí como de los itinerarios desde cada barrio.
Falta interconectividad entre los barrios. La red tiene una estructura esencialmente radial, los itinerarios son marcadamente paralelos a los grandes cauces (Arlanzón, Vena). Esto es más acentuado en el Sur y Oeste, donde hay dos grandes corredores (calles Madrid y Merced) que se ramifican, sin que exista una conexión transversal entre el Sur, zona universitaria, San Pedro de la Fuente/ Fuentecillas y la Ronda Interior Norte. La excepción sería la línea 81, que sólo efectúa tres viajes al día.
Es necesario, por tanto, trazar itinerarios perpendiculares a los corredores existentes, favoreciendo una conexión entre barrios sin pasar por el centro. Esto es algo que se resuelve de forma incompleta en la propuesta de red de Juan Hernández.
La expansión urbana en el Nordeste ha dejado las líneas diametrales obsoletas. Hace diez años la ciudad terminaba en la Avenida de Casa la Vega. Sin embargo, como todos sabemos, el espacio entre Vistalegre y Villímar se ha urbanizado. Lo natural sería prolongar las líneas diametrales hacia Príncipes de Asturias y Gamonal Norte hasta la Estación, Río Viejo y San Cristóbal.
La prolongación de líneas diametrales permitiría fusionar líneas, lo que supondría simplificar una red con demasiadas líneas. Para reducir ese exceso, se puede optar por fusionar diametrales, unir diametrales y radiales o crear una diametral a partir de varias radiales.
Se da la circunstancia de que en determinadas paradas coinciden numerosas líneas, con un abanico reducido de destinos:
- Río Viejo, 15. Las líneas 11, 19 y 43 tienen el mismo destino (Plaza de España), a través de diferentes vías. La 25 da servicio hacia la Estación de Ferrocarril, y a Gamonal o la Plaza de España. La única línea que va más allá del centro es la 80, con un número reducido de viajes.
- Vitoria, 157. Las líneas 1, 8, 11 y 24 permiten ir al Centro (a diferentes cabeceras, Avenida del Arlanzón, Gran Teatro y Plaza de España, cercanas entre sí). La 13 conecta con los Hospitales a través de la Avenida de Cantabria. De nuevo, sólo la 80 tiene recorrido diametral.
Existen lugares sin acceso al transporte público: Alfareros, Puerta de Europa, Barriada de los Ríos, pueblo de Villímar, etc. Por otro lado, conviene estudiar la situación de los barrios periféricos (Villatoro, Cortes, Villafría), por si su expansión urbanística hiciera necesario instalar nuevas paradas.
De forma esquemática, las principales necesidades de la red urbana son las siguientes:
- Reducir el número de líneas para simplificar la red.
- Prolongar las líneas diametrales, absorbiendo, en su caso, líneas radiales.
- Crear nuevas líneas diametrales a partir de radiales.
- Establecer nuevos itinerarios, mallando la red y mejorando la interconexión entre los barrios.
- Analizar las zonas sin servicio y corregir las deficiencias detectadas.
- Mejorar las frecuencias.
Como se puede apreciar, implantar estas medidas implica un incremento de oferta. Entendemos que es la única forma de mejorar la red de Burgos. Esto supone la necesidad de más autobuses circulando, lo cual se puede conseguir reduciendo el número de vehículos de refuerzo o de retén, reduciendo el número de reservas en cochera o invirtiendo en material móvil. Requiee un esfuerzo extra, pero hay que tener en cuenta que se trata de corregir un problema que se ha ido acumulando en los últimos años.
En futuros artículos propondremos mejoras en la red, que se aplicarían por fases.
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